"Y, desnudándose con toda la prisa los calzones, quedó en carnes y en pañales, y luego, sin lo más ni más, dio dos zapatetas en el aire y dos tumbas la cabeza abajo y los pies en alto, descubriendo cosas, que, por no verlas otra vez, volvió Sancho la rienda a Rocinante, y se dio por contento y satisfecho de que podía jurar que su amo quedaba loco. Y así, le dejaremos ir su camino hasta la vuelta, que fue breve."